De ahí que
no se arriesgasen y que no aportasen nada
nuevo y original a la sociedad. Es por eso, que cada vez –también decía-
hay más adolescentes que dejan de estudiar.
Se aburren.
No les dejan hacer las cosas como ellos quieren. Y eso los consume.
Os juro, que
esto último es verdad. Yo siempre he sido una persona muy creativa. Siempre me
ha gustado todo lo relativo al arte y a la literatura.
Y si cogéis
algún día apuntes míos, vosotros mismos podréis comprobarlo. Cuentas, fórmulas
y problemas con dibujos o versos que nada tienen que ver con las matemáticas.
Pueblan los bordes de las páginas, que en su momento, pinte o escribí cuando
estaban explicando algo en la pizarra.
Me acuerdo,
que en más de una ocasión, hubo algún profesor que me dijo que no iba a llegar
a nada. Y que lo más seguro, es que repitiese al año siguiente.
Este cinco
de Octubre, cumpliré dieciocho años. Y seré libre de hacer lo que yo quiera.
Escribiré y estudiaré una carrera de letras, y cuando sea una gran escritora,
más de uno tendrá que tragarse por segunda vez sus palabras.