domingo, 16 de diciembre de 2012

16 de Diciembre de 2012


Tengo ganas de desaparecer. De irme y no darle explicaciones a nadie de adonde he ido. ¿Por qué debería? ¿A quién le importa?
Siempre he sido un alma libre. Ya desde pequeña, tendía  hacer lo que yo quería aunque se riesen de mí.
Y muchas veces, yo no entendía esas risas. Porque esas veces, sus miradas decían ideas contrarias a las que expresaban sus labios.
No tuve por lo tanto, una bonita infancia, ni tampoco lo fue mi adolescencia. Ser diferente es algo que a la mayoría de la gente no le gusta. Te señalan, te gritan, te insultan y tu solo puedes abrazarte a ti misma y tragarte las lágrimas.
Es la única cosa que puedes hacer. Abrazarte para no sentirte sola y no llorar. Porque si lloras, ya sabes lo que toca.
El doble de lo mismo. Se turnan, se juntan, te esperan. Les da igual donde estés, o si te escondes o no. Te van a encontrar y lo van a volver hacer. Eso es algo que lo sabes mejor que nadie.
Aprendes a vivir con miedo. Creces desconfiando de los demás. Se forma un vacío en tu pecho y tu ingenuidad se queda por el camino. Además, de que tu vida empieza a tener menos sentido cada día.
No comprendes el porqué de ese comportamiento ni el porqué tu y no otro. Pero vives con ello, y ya se vuelve parte de ti.

jueves, 25 de octubre de 2012

Nada de correr


¿Cuánto hace ya que no escribo? ¿Por qué no lo hago? ¡Han pasado tantas cosas!
Una de ellas, y la más importante y que todavía me afecta, es que no puedo correr. Estuve esperando todo este tiempo a que me dijesen que tenía y finalmente lo han hecho, para decirme que tendré que estar otra temporada sin correr.
No voy a poder participar en ninguna carrera, y apenas pisaré el gimnasio. Así que no podéis haceros a la idea de la angustia que siento. De la falta de seguridad en mi misma que tengo.
Correr para mí es como respirar. Si no lo hago me muero, y es últimamente como me siento. Como si se hubiese derrumbado un eslabón importante en mi vida. Y ya nada tuviese sentido.
Siento ser tan triste y tan extrema, pero si realmente no tenéis una afición que os llene tanto, jamás entenderéis como me siento ahora.
La gente de mi entorno intenta consolarme, diciéndome que luego podré correr mejor y que no me lesionaré tanto después de esto. Pero a mí me da igual, quiero hacerlo y lo quiero ya.

viernes, 17 de agosto de 2012

Creatividad

El otro día estuve viendo unos documentales sobre la creatividad. En ellos, un especialista en la materia, contaba que los centros de enseñanza destruían la creatividad de los niños. Y que les infundían miedo a los errores.

De ahí que no se arriesgasen y que no aportasen nada  nuevo y original a la sociedad. Es por eso, que cada vez –también decía- hay más adolescentes que dejan de estudiar.
Se aburren. No les dejan hacer las cosas como ellos quieren. Y eso los consume.
Os juro, que esto último es verdad. Yo siempre he sido una persona muy creativa. Siempre me ha gustado todo lo relativo al arte y a la literatura.
Y si cogéis algún día apuntes míos, vosotros mismos podréis comprobarlo. Cuentas, fórmulas y problemas con dibujos o versos que nada tienen que ver con las matemáticas. Pueblan los bordes de las páginas, que en su momento, pinte o escribí cuando estaban explicando algo en la pizarra.
Me acuerdo, que en más de una ocasión, hubo algún profesor que me dijo que no iba a llegar a nada. Y que lo más seguro, es que repitiese al año siguiente.
Este cinco de Octubre, cumpliré dieciocho años. Y seré libre de hacer lo que yo quiera. Escribiré y estudiaré una carrera de letras, y cuando sea una gran escritora, más de uno tendrá que tragarse por segunda vez sus palabras.

jueves, 29 de marzo de 2012

Paranoia


Céntrate. Míralo. Siéntelo. Memorízalo.
Todo. Cada palabra, cada punto, cada coma y cada mayúscula. Eres buena y lo sabes. Todo el mundo lo sabe, por eso estamos aquí.
Detrás, delante, a un lado o a otro. O simplemente no estamos, pero estamos ¿lo entiendes?
No estás sola. Ni tú. Ni ellos. Ni nadie. La soledad no existe.
Sólo tú, ellos y nosotros. No hay nadie más. Y aunque lo hubiese, nosotros nos lo hubiésemos comido. Porque somos muchos, más que ellos.
Y nos temen. Y a ti también.
No corras, no huyas, no te escondas. Porque ellos te acabaran encontrando. Siéntate, quédate ahí quieta. No te muevas, no respires.
Puede que te oigan también.

Bárbara

domingo, 25 de marzo de 2012

Lo que pasa realmente cuando escribo

Son las dos y cuarto de la mañana.
Y me he propuesto y prometido, que de este asiento no me muevo hasta que te haya escrito lo que te mereces. Aunque sea, un par de párrafos.
Pasan las manecillas del reloj, lentamente, y sigo sentada aquí. Sin nada que escribir, mirando a mi alrededor, en busca de algo que me libere de esta hoja en blanco.
Se hacen las dos y veinte de la mañana.
Nada. Sigo igual.
Si no consigo escribir algo interesante, una sombra oscura y monstruosa que me lleva observando pacientemente, desde una esquina de la habitación. Se separara de la pared y saltara sobre mí. Solo para devorar y masticar con saña y desprecio cada una de mis pasadas, presentes y futuras ideas.
Por eso sigo escribiendo, aunque me arriesgue, cada día a no acabar mis historias y me devore. Solo para que no deje de mí, un trozo de carne sin ideas.
Bárbara

viernes, 23 de marzo de 2012

Aquí están

Han vuelto.
Cada uno de ellos.
Sí, han regresado. Y no puedo más que sonreírles, feliz, contenta de su retorno. Porque todos han vuelto enteros. Algunos con cicatrices, otros con heridas sin curar todavía. Pero todos vivos.
Y eso es lo más importante para mí.
Incluso, el rencor que he tenido hacía ellos, de que me hayan hecho esperarles tanto tiempo, desaparece de mi cabeza cuando les veo a todos surgir de la oscuridad. Cansados, y tímidos a la vez, asomándose sonrientes. Apoyándose los unos en los otros.
Mostrándome que, con su regreso, ellos han cambiado, igual que yo en su ausencia. Todos nos hemos hecho un poquito más fuertes, y hemos aprendido que, muchas veces, nosotros no podemos hacer las cosas solos.

Bárbara.

lunes, 19 de marzo de 2012

Mi profesora de Economía

El suelo tiembla con cada paso que dá, sobre sus altos y estranguladores tacones. Corta hasta la vida, ver unos dedos tan apretujados y tan morados en unos zapatos como esos.
Pero a ella no le importa. La hacen sentirse superior a cualquier ser humano de la tierra. Y por eso, se los pone. Para imponerse, para dar miedo.
Va subiendo las escaleras, agarrada con sus morcillosas manos a la barandilla. Y cada escalón, la enrojece y la hace resollar más fuerte.
Hoy está irritada, y lo va a pagar con quien se ponga por delante.
Nosotros, la oímos ahogarse en cada escalón, en tensión. Deseando con todas nuestras fuerzas que la de un infarto. O que se caiga por las escaleras. Que a la larga es casi lo mismo.
Pero no sucede. Y nos acabamos escondiendo, asustados, debajo de las mesas, dejando que sus “vibrantes” pasos nos lleven a nuestro próximo final.
Bárbara.

domingo, 18 de marzo de 2012

Boom, retrocede, boom, contraataca.

Está cansado. Jadea. Suda como un animal. Pero sigue en pie.
-¡Venga, venga!-gritan con entusiasmo.
Y le vuelven a golpear. Uno, dos y hasta tres puñetazos seguidos. Él se dobla de dolor. Pero sigue en pie.
Nadie ni nada de lo que le rodea le importa. Y mucho menos, aquellos que le están golpeando.
Aprieta la mandíbula, y se vuelve a poner recto. Con los puños en alto, y los restos de su camiseta, balanceándose al son de sus pasos. Mira sin ver. Respira sin querer. Vive sin ser él.
Esquiva, recibe y contraataca como un autómata.
Porque nada de lo que hagan o esté haciendo tiene sentido para él. La vida, la muerte, la amistad o el amor. No existen. Nada de lo que lo rodea es real.

Bárbara.
P.D. Comentad si os ha gustado.