lunes, 19 de marzo de 2012

Mi profesora de Economía

El suelo tiembla con cada paso que dá, sobre sus altos y estranguladores tacones. Corta hasta la vida, ver unos dedos tan apretujados y tan morados en unos zapatos como esos.
Pero a ella no le importa. La hacen sentirse superior a cualquier ser humano de la tierra. Y por eso, se los pone. Para imponerse, para dar miedo.
Va subiendo las escaleras, agarrada con sus morcillosas manos a la barandilla. Y cada escalón, la enrojece y la hace resollar más fuerte.
Hoy está irritada, y lo va a pagar con quien se ponga por delante.
Nosotros, la oímos ahogarse en cada escalón, en tensión. Deseando con todas nuestras fuerzas que la de un infarto. O que se caiga por las escaleras. Que a la larga es casi lo mismo.
Pero no sucede. Y nos acabamos escondiendo, asustados, debajo de las mesas, dejando que sus “vibrantes” pasos nos lleven a nuestro próximo final.
Bárbara.

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