Han vuelto.
Cada uno de ellos.
Sí, han regresado. Y no puedo más que sonreírles, feliz, contenta de su retorno. Porque todos han vuelto enteros. Algunos con cicatrices, otros con heridas sin curar todavía. Pero todos vivos.
Y eso es lo más importante para mí.
Incluso, el rencor que he tenido hacía ellos, de que me hayan hecho esperarles tanto tiempo, desaparece de mi cabeza cuando les veo a todos surgir de la oscuridad. Cansados, y tímidos a la vez, asomándose sonrientes. Apoyándose los unos en los otros.
Mostrándome que, con su regreso, ellos han cambiado, igual que yo en su ausencia. Todos nos hemos hecho un poquito más fuertes, y hemos aprendido que, muchas veces, nosotros no podemos hacer las cosas solos.
Bárbara.
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