Céntrate. Míralo. Siéntelo. Memorízalo.
Todo. Cada palabra, cada punto, cada coma y cada mayúscula.
Eres buena y lo sabes. Todo el mundo lo sabe, por eso estamos aquí.
Detrás, delante, a un lado o a otro. O simplemente no
estamos, pero estamos ¿lo entiendes?
No estás sola. Ni tú. Ni ellos. Ni nadie. La soledad no
existe.
Sólo tú, ellos y nosotros. No hay nadie más. Y aunque lo
hubiese, nosotros nos lo hubiésemos comido. Porque somos muchos, más que ellos.
Y nos temen. Y a ti también.
No corras, no huyas, no te escondas. Porque ellos te acabaran
encontrando. Siéntate, quédate ahí quieta. No te muevas, no respires.
Puede que te oigan también.
Bárbara